Invertir en materiales que prolongan la vida útil de los edificios reduce costos de mantenimiento y mejora la rentabilidad de los activos, un factor cada vez más valorado por desarrolladores e inversores.

Argentina tiene un déficit habitacional y de infraestructura que solo puede resolverse con eficiencia y por eso, uno de los grandes desafíos hacia adelante es la profesionalización de la obra pública y privada.
En este escenario, la construcción parece encaminarse a un cambio de paradigma: pasar de productos aislados a sistemas integrales que optimizan la calidad, la durabilidad y los tiempos de obra.
“Hoy la transformación pasa por la descarbonización y la digitalización de las mezclas. No solo buscamos materiales más resistentes, sino productos con baja emisión de compuestos orgánicos volátiles (VOC) y menor huella de carbono”, explica Lucas Alvarez, Gerente de Marketing y Comunicación de Mapei.
La demanda del mercado también está evolucionando. La industria dejó atrás la lógica de productos básicos para avanzar hacia soluciones de alto rendimiento.
En impermeabilización, el foco está puesto en membranas líquidas elásticas de secado rápido, que permiten reducir significativamente los tiempos de obra. En tanto, en el segmento de hormigón, los aditivos se consolidan como un componente esencial para asegurar estructuras durables, especialmente frente a condiciones climáticas extremas.
En términos de infraestructura, la innovación química cumple un rol decisivo. “Un buen aditivo o un mortero de reparación puede extender la vida útil de una estructura por décadas. La química actúa como una ‘vacuna’ que protege contra agentes agresivos como cloruros o sulfatos. Esto no solo mejora la durabilidad, sino que también reduce los costos de mantenimiento a largo plazo, un aspecto clave en proyectos de gran escala.
Por otro lado, el enfoque de sistemas integrales está redefiniendo la forma en que se diseñan y ejecutan los proyectos. Las empresas que ofrecen materiales para la construcción dejaron de vender ‘bolsas’ para ofrecer compatibilidad garantizada. Un modelo que no solo mejora la calidad técnica, sino que también impacta en la previsibilidad de costos y plazos, tanto para proyectistas como para desarrolladores.
“Cuando se piensa la obra como un sistema completo —desde el sustrato hasta el sellado final— se eliminan muchas de las patologías constructivas más comunes”, Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo la estandarización. La coexistencia de métodos tradicionales y la variabilidad de los insumos locales requieren un fuerte soporte técnico para garantizar el rendimiento en obra”, señalaron desde Mapei.
De cara al futuro, las innovaciones apuntan a materiales bio-basados, sistemas de refuerzo con fibras de carbono (FRP) y un crecimiento sostenido de la construcción en seco y prefabricada.
Acerca de Mapei
Reconocida empresa italiana líder en la fabricación de productos químicos para la construcción, está presente en Argentina desde 1999. La compañía cuenta con una planta en Escobar, donde también funciona un laboratorio de Investigación y Desarrollo de aditivos y un centro de capacitación de referencia para la industria. Además, posee centros de distribución en Córdoba y Mendoza, y actualmente se encuentra desarrollando una nueva planta productiva en la provincia de Santiago del Estero. A nivel regional, Mapei continúa consolidando su presencia con la reciente inauguración de una nueva sede en Santiago de Chile, reafirmando su compromiso con la innovación, la calidad y la sustentabilidad en la construcción. Más información en www.mapei.com